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Lechuga milanesa

Una lechuga de textura suave y crujiente, cuyas hojas sean manejables y de sabor delicado, es la que se lleva un lugar privilegiado en el gusto de los consumidores.

En el caso que nos ocupa, es decir, el de la lechuga milanesa, podemos afirmar, que esta es una de las preferidas por los consumidores, debido a sus características propias.

Se trata de una variedad de lechuga, que resalta por el intenso color verde de sus hojas, que en su punto ideal de para el consumo, recuerda la acelga.

Su textura crujiente y blanda a la vez,  la convierte en el ingrediente ideal, para la elaboración de recetas, donde se haga imprescindible un corazón de lechuga, tierno pero a la vez, lleno de sabor y en forma de cuenca.

La lechuga milanesa puede ser sembrada durante todo el año, produciendo un cultivo uniforme, siempre y cuando se tomen en cuenta ciertas precauciones, durante los días calurosos de la primavera y el verano.

Tales precauciones, no son otra cosa que, comenzar de manera paulatina a incrementar  la cantidad de riego, para evitar de esta manera,  un súbito aumento de la temperatura.

Las altas temperaturas podrían afectar de modo irreversible la cosecha, así como la separación entre los brotes, que debe estar por encima de  los veinte centímetros, a fin de evitar el apiñamiento y la consecuente pérdida de los brotes.

La lechuga milanesa, como el resto de las variedades, es un alimento con muy bajo contenido de calorías y su consumo aporta un mínimo de grasas, lo que la convierte en ingrediente principal de ensaladas y platos ligeros.

Es la preferida, de  quienes siguen algún tipo de régimen para perder peso y de todos aquellos, que en general, desean alimentarse sanamente y mantenerse en forma a largo plazo.

Los médicos nutricionistas, los dietólogos y los entrenadores, echan mano de esta variedad de lechuga por ser un alimento sano, que además mantiene a raya el hambre por largo rato.

Uno de sus aportes, que el consumo de lechuga milanesa, realiza a la dieta, es su alto contenido de fibra, que ayuda a eliminar las sales biliares del cuerpo, y  a la descomposición del colesterol.
 

Por otra parte, la fibra es un participante activo en la salud del aparato digestivo y en la limpieza del tracto intestinal.
 

Asimismo, se conoce que la milanesa, es una variedad de lechuga, rica en betacarotenos, que se presentan mayormente en alimentos de hojas color verde oscuro y que tienen propiedades antioxidantes y provitamina A.
 

Además de vitamina C, ácidos grasos omega-3 y omega-6 manteniendo un excelente equilibrio entre estos.

Por añadidura,  una infusión caliente, preparada con hojas de lechuga milanesa, unas gotitas de limón y dos cucharadas de miel, te ayudará a conciliar el sueño, en esas largas noches de insomnio, de las cuales  somos víctimas, todos quienes no sometemos,  a fuertes situaciones de estrés generado por la agitada vida actual.
 

Esto se debe al alto contenido de lactucarium, una sustancia que puedes observar, si tomas una hoja de lechuga y la partes. El lactucarium es una sustancia con propiedades relajantes y sedantes, que permiten a quien lo consume, conciliar el sueño con mayor facilidad.
 

Sumado a esto, la lechuga es un alimento alcalino, es decir que su consumo, es beneficioso para la eliminación de toxinas, manteniendo el equilibrio entre la acidez y la alcalinidad, del organismo, aumentando la energía,  mayor compresión de nuevo conocimientos y  una piel sana y luminosa.
 

Las personas con diabetes, pueden consumir lechuga milanesa, con toda confianza, puesto que su índice glucémico es sumamente bajo, en este sentido, la carga glucémica que aporta este vegetal, está ubicado en la parte más baja de la escala.
 

Muchas personas evitan comer lechuga, debido a la creencia general de que al consumirla cruda, se corre el riesgo de adquirir microorganismos y bacterias.
 

Sin embargo, la manera de higienizar la hortaliza es sumamente sencilla, basta con sumergirlas en agua con vinagre o unas gotas de cloro, por diez minutos aproximadamente y a partir de ese momento, preparar tu menú habitual.
 

Es importante destacar, que todas las propiedades de la lechuga milanesa, no disminuyen el excelente gusto de esta hortaliza.
 

Si te llama la atención la jardinería  y te encuentras entusiasmado con la siembra de hortalizas, puedes probar con la lechuga milanesa, pues este es un cultivo que funciona muy bien en interior.
 

Los frutos de la cosecha se obtienen en un tiempo relativamente corto y luego de cuidados básicos, al sembrar las semillas.
 

Esta variedad de lechuga se adapta muy bien a la siembra artesanal, pues (como todas las lechugas), no tiene una red de raíces muy profundo, por lo tanto, puedes cultivarlas tanto en contenedores medianos, como en directamente en bolsas plásticas, lo cual no te va a ocupar tanto espacio como te lo imaginas.
 

Utiliza una botella con rociador para regar las semillas. La tierra debe quedar bien húmeda, pero no empapada y en poco tiempo, podrás disfrutar del fruto de tu esfuerzo.
 

Finalmente, lo único que queda es desearte buen apetito

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