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Lechuga francesa

Esta lechuga también es conocida como lechuga trocadero. Su nombre es muy reconocido en las cocinas europeas durante siglos, pero en la actualidad la lechuga francesa puede cosecharse y se encuentra en casi todo el mundo durante todo el año.

Nombre científico

Lactuca sativa, de la variedad capitata.

Características

  • Hojas aparentemente mantecosas y lisas
  • Sabor sabroso
  • Hoja verdes tierna de tamaños irregulares

Propiedades y beneficios

Entre las diferentes propiedades y beneficios de la lechuga francesa que puedes encontrar relacionados con esta planta tan conocida alrededor del mundo puedes encontrar los siguientes beneficios:

La lechuga es una gran fuente de vitaminas, minerales y contribuye con el crecimiento de los niños. Sus múltiples oligoelementos como el hierro, cobre y zinc puede ser una buena medicina para la anemia cuando se combina con otros vegetales que también estén dotados de estos nutrientes.

Es un buen estimulante del apetito y puede contribuir con el aparato digestivo, si sufres de dolores de estomago puede ser de buena ayuda.

También puede ayudarte a regular tu rutina de sueño, un remedio ideal para aquellos que padecen de imsonio.

Calorías

18 calorías por 100 gramos

Cultivo

La siembra de esta lechuga, al igual que sus hermanas de otras variedades es anual, es decir, puedes comer ensaladas durante todo el año si te esfuerzas cuando estás en pleno proceso de siembra, riego y mantenimiento de la planta.

Lo primero que debes saber es que puedes plantar por medio de un semillero hasta que la planta dé la primeras hojas o simplemente directamente en el suelo, es recomendable que siembres por medio de un semillero para luego “trasplantar” la planta.

La forma en que debes hacer la siembra en el suelo es de la siguiente manera: Hileras de 30 cm de distancia y separación entre plantas de 30 cm aproximadamente.

La lechuga francesa es una planta que requiere de mucha agua para mantenerse húmeda, más no, empapada. Asegúrate de que hacer un riego al menos 2 veces a la semana y un riego leve una vez por día para que la tierra se mantenga húmeda, debes tener mucho cuidado porque si aplicas agua de más podrías hacer que la tierra comience a crear enfermedades no deseadas como hongos o iniciar la oxidación de las hojas en sus bordes.

Recuerda proporcionar un espacio con luz solar, pero si puedes conseguir un lugar que tenga momentos de sombra, obtendrás un mejor resultado, debido a que la exposición total y constante es para otro tipo de plantas más áridas.

Es posible que debas conseguir una nueva semilla al comienzo de la primavera y puedes almacenar para otoño, esta recomendación es importante porque las semillas viejas no pueden germinar y perderás tu tiempo.

Lo mejor es que guardes en un envase cualquier semilla (dentro del refrigerador) y aproveches en cualquier estación del año.

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